El tema que me dispongo a tratar era algo que yo daba por hecho desde hacía bastante tiempo pero hace relativamente poco surgió durante una comida con unos amigos, y genero un pelín de controversia por mi punto de vista. Y a lo largo de este verano pensándolo un poco más a fondo creo que aunque sea un poco “pragmático” en parte no dejo de llevar la razón. Además esta encadenará con mi siguiente entrada. Dos por el precio de uno ;P
Vamos al lio…Cuando acudí por primera vez a una clase de filosofía no pude evitar un cierto cosquilleo al pensar que por fin íbamos a hablar de pensar y de todos aquellos que se habían dedicado a pensar por nosotros. Pero conforme avanzaban las clases más de uno y de dos saltaban con la frase de “pues tampoco hay que ser muy listo para darse cuenta de eso”… Este comentario además también suele oírse en las primeras clases de muchas materias en las que el profesor intentaba hacer un breve repaso de toda la historia que había llevado hasta ese punto en dicha materia. Y como suele ocurrir a esas edades, que uno se cree el rey del mundo, no puede evitar pensar que eso también se le hubiera ocurrido a él si hubiera estado en ese sitio en ese momento.
Con lo cual partimos de la base para toda esta argumentación que las primeras grandes ideas de cada una de las ramas del conocimiento, tales como la manzana de newton por ejemplo a más de uno y de dos se les antojan como demasiado “simplistas” como para haber acabado formando la base de ciencias que posteriormente nos llevarían hasta donde nos encontramos hoy día.
No deja de ser cierto que estas ideas primigenias son evidentes, pero para que hayan pasado a la historia debemos de caer en esa idea y darle forma. Volviendo al ejemplo que he tomado como referencia, la manzana de newton. Hasta que a un señorito se le cae la manzana en la cabeza allá por el siglo XVII, no empieza a devanarse los sesos para dar lugar a la fórmula de la gravedad propiamente conocida, (la cual no es tan simple de enunciar todo sea dicho). Ya doce siglos antes los griegos intentaban darle un sentido a el porqué de los objetos siempre tienden a volver al suelo, pero fue nuestro amigo Isaac el que dio con la clave. Pero comencemos a complicar las cosas, ¿porqué él y no otro?
Bien aquí es cuando comienza a entreverse el famoso debate que tantas ampollas levantó en su momento. Cada uno de estos matemáticos, filósofos, físicos, astrónomos y demás intelectuales que han pasado a las páginas de la historia lo han hecho porque en su momento aportaron ideas reveladoras para el devenir de la humanidad y ellos o alguien que pasaba por allí se dedicó a recoger lo que ellos decían de modo que esto ha podido pasar a la posteridad. Pero ¿Cómo caían en estas cosas? ¿Cómo se daban cuenta de todas las “evidencias” que actualmente nos parecen de Perogrullo? Bien mi teoría a este respecto, es simple y llanamente que no tenían nada mejor que hacer.
Me refiero a que cada uno de estas grandes mentes de la humanidad, salvando algunas claro, no hacían nada de nada, ni labraban la tierra ni construían casas o cazaban o hacían herramientas, ni pintaban, ni tallaban, ni recolectaban, nada de nada de nada. Y claro en aquellos tiempos en los que las posibilidades de entretenimiento eran tan escuetas no les quedaba más que ponerse a replantearse la misma cuestión de su existencia. Porque seguro que cuando tales enunció que el agua era el origen de todas las cosas o cuando Sócrates argumentó en su momento el método dialectico, fue porque la suma de dos importantes hechos. El primero de ellos que no podemos negárselo bajo ningún concepto es la predisposición de uno mismo para aprender, si uno no tiene ninguna curiosidad (tema que trataré en la próxima entrada) por muchas manzanas que se le caigan en la cabeza no dejará de pegarle patadas al árbol, nada más. Pero si por el contrario se tiene esa curiosidad puede dar lugar a algo más.
Pero, ¿acaso eran estos los únicos preocupados por el “de dónde venimos, a dónde vamos”?, mi teoría sobre todo esto no es más que el simple hecho de que nuestros queridos filósofos eran los únicos tan sumamente aburridos como para pararse a pensar en estas cosas. Porque todos sus coetáneos de la época trabajaban de sol a sol, curtiendo pieles, tallando roca, cazando, cultivando o lo que quiera que hicieran. Pero todo el día trabajando sin parar y cuando llegaban a casa no se ponían a divagar, comerían algo, yacerían con sus mujeres y después a la cama que mañana espera un día duro. ¿o no? Porque decídeme en el caso de que vosotros hubierais vivido en la Grecia Clásica, más concretamente, en Atenas, la opinión que os merecerían 20 tipos que se dedican a tumbarse a la bartola y hablar durante todo el día de la primera chorrada que se les ocurra. Hoy día para todos nosotros la Academia de platón no deja de conformar la base de lo que serían después otros métodos de enseñanza, pero con la visión de la época creo que no caerían demasiado bien entre sus coetáneos.
Y ahora viene otra de las preguntas que a mí me depara todo esto, y ¿de qué vivían? Porque digo yo que si no trabajaban ¿de dónde puñetas sacaban para vivir? En el caso de Platón es fácil pues él pertenecía a una rica familia que podía permitirse que el nene se pasara diez años de su vida dando vueltas por el mundo. Pero seguro que más de uno y de dos eran más pobres que una mierda. No quiero dar a entender que solo los ricos pudieran pensar, y romperé una lanza a favor de ellos porque seguro que había más de uno que solo se dedicaba a gastar sus fortunas en pasárselo en grande y que le den por saco a la retórica o la filosofía, pero es cierto que había que “poder” y que “tener” para dedicarse a esto de pensar.
No quiero abandonar todo esto sin decir algo de los pensadores de la edad media, los cuales como todos sabemos se dedicaban a catalogar, escribir y copiar libros una y otra vez, algo de lo que hoy en día estamos súper-orgullosos porque si no llega a ser por ellos se habría perdido gran parte del conocimiento. Pero siendo pragmáticos, y con una pizca de maldad. ¿A que se iban a dedicar en los monasterios sino a copiar libros una y otra vez?
Cuanto más nos acercamos a la época moderna, desde descartes o Kant, pasando por Nietzsche, nos damos buena cuenta de que ya los pensadores suelen ser gente estudiosa que iba a la universidad o que libremente se dedicaba al estudio de los filósofos antiguos, Total que una cosa por la otra, o iban a la universidad porque podían permitírselo o lo estudiaban libremente y hace 4 siglos ¿Quién podía permitirse el lujo de estudiar?
Total que para no cansar más a mi escueto público y a modo de conclusión de mi “retorica de la destrucción del porqué del pensador antiguo y moderno” diré que esta gente tenía que tener tres cosas: Tiempo, ganas y capacidad. Y que sin esas tres cosas, en ese orden no se iba a ningún sitio. ¿Ensalzados hoy día los niños ricos y gandules del pasado? Sí, obviamente por haber plantado la semilla de la curiosidad y del porqué. Pero decidme ¿quien tiene tiempo de preguntarse porque están las estrellas en el cielo? El chaval que lleva todo el día trabajando no porque cuando se tumbe al fresquito se queda dormido seguro. Se lo plantea su amigo el aburrió que lleva todo el día dando vueltas sin hacer nada y no madruga, porque no tiene que trabajar…¿Me equivoco? Decídmelo vosotros.