Como cada 31 de Diciembre, se acercaba el momento cumbre del año. La cena con todos sus preparativos, las prisas el ir y venir. La especia que falta en la cocina, la botella de refresco o la caja de cervezas. Las uvas o cualquiera que sea el pequeño detalle que no está hecho. Todo el mundo se mantiene ocupado a lo largo de ese día. Pero hay una pequeña cosa que todos hacemos durante un instante a lo largo de ese día. A mí en particular me encanta poder hacerlo en los últimos minutos del día, entro en mi habitación diez minutos antes de la doce, y mirando por la ventana, si es posible acompañado de alguna canción particular. Miro por la ventana e intento hacer inventario de mi año: Que he hecho, que he dejado de hacer, que objetivos he cumplido y cuáles no. Son esos diez minutos en los que todos pelan uvas o beben algo, van al baño o simplemente esperan frente al televisor…Diez minutos fundamentales, sin los que cada año no puedo pasar. Tras el inventario anual llega la segunda parte. ¿Qué esperamos del año que está por comenzar? Ya que todos tenemos derecho a soñar ¿no? Y por último la razón por la cual os estoy contando esto. Los propósitos para el año nuevo. Desde mi humilde punto de vista creo que todos los tópicos en cuanto a este tema son propósitos en balde. Pero algunas de las cosas que nos podemos proponer pueden ser totalmente ciertas. Y entre todos ellos uno en especial, que nos atañe a todos. Intentar sacar tiempo para reflexionar un poco a través de uno de mis métodos favoritos. Por aquí.
Mi objetivo no era una locura, solo quería escribir una entrada que mereciera la pena una vez al mes, doce entradas al cabo del año. Que merecieran la pena de verdad, porque no todos los días se puede macerar una buena entrada, de este tipo claro. Pero como casi todos los propósitos de año nuevo acabaron truncados. Primero la imposibilidad de conectarme a la red de redes y después la fatídica entrada en coma irreparable de mi nuevo ordenador me han dificultado sobre manera este propósito. Pero todos tenemos que aprender a levantarnos, de modo que intentaré arreglarlo supliendo todas las entradas que no he podido hacer hasta el momento y tras ello cuando mis capacidades “computacionales” estén al 100% intentaré publicar más. Así que una vez más ¡¡¡gracias por seguir pendientes y haber aguantado la larga espera!!!!
No son pocas las cosas que me han sucedido en los últimos días y reconozco que me moriría por poder hablar con alguien de todo, tranquilamente y de esa manera desahogarme como se merece y así intentar encontrar un punto de vista diferente, que como todo en la vida, cuando uno se obceca con algo solo consigue emponzoñar sus ideas. Pero por promesas baldías y mi sentido de la palabra y el honor, no puedo. De todas formas nada me impide sacar una hebra de la madeja que pensamientos que es mi cabeza ahora mismo y tirar de ella, para aclarar un poco e intentar desenredar un poco este nudo mental que tengo ahora mismo.
Nunca me he considerado, ni creo que llegue a hacerlo, un ejemplo a seguir, al igual que todos nuestros congéneres creo saber las cosas que se me dan bien y aquellas que se me dan mal. Y del mismo modo creo conocerme lo suficientemente bien como para saber cuáles son mis defectos, sin lugar a dudas, y mis posible virtudes. Y hasta hace unos días había una en especial de la que me sentía orgulloso, pero que ahora ya no sé en qué lado de la balanza ponerlo.
No sé decir con exactitud de donde he sacado la frase ni siquiera, si la he leído o se la he escuchado a alguien, pero sí que es cierto que más de una vez en mi vida he dicho “Quien evita la tentación evita el peligro”, siempre he creído, y aún lo sigo haciendo, que es más fácil sobrevivir a aquel peligro al que no te has enfrentado. No porque no sepas que no existe sino porque sabes evitarlo, eres consciente de que está ahí y que quizás no sepas como hacerle frente. Ante esta posición más de uno actuaría como yo, simplemente esquiva aquello que sabes que no serás capaz de vencer, pero algunos serán más valientes que yo, irán a por su enemigo y le plantarán cara, lucharán contra él y puede que a la primera no sean capaces de acabar con él. Pero al final serán capaces de salir airosos de una situación que cuando vuelva a plantearse y no pueda ser esquivada podrán triunfar. Y en ese momento yo tendré que vérmelas con el problema que si en otro momento hubiera afrontado ahora no será para mí un problema.
Visto así sé que puede resultar un poco lioso y que tal vez no haya encontrado la mejor manera de exponer mi problema. Pero, si ahora os digo que en vez de afrontarlo como un problema lo afrontemos como un entretenimiento o una diversión, la historia cogerá otro color diferente y quizás más cercano a lo que me ha llevado a plantearme esta cuestión. Hay veces en las que se te plantean ciertos planes, ideas o posibles “aventuras” que te encantan, has practicado antes y sabes que te encanta. No debería haber ningún problema en subirte al carro y darte a ese plan. Pero ¿Qué pasa con las obligaciones? ¿Qué pasa cuando sabes que no deberías ir? Te conoces lo suficientemente bien para saber que si lo das todo, no podrás después cumplir con tus obligaciones. Y en el fondo te apetece mucho pero ¿Qué prevalece?
Es este el punto de la discordia, porque tus obligaciones siempre van a estar ahí pero la noche, el café, el cine o lo que sea, nunca volverá, y lo sabes… Sabes que aunque vayas otra noche con la misma gente al mismo sitio no se repetirán las mismas situaciones, para bien o para mal. Y ahora ¿Qué hacemos? ¿Enterramos al demonio en lo más profundo de nuestro ser y nos agarramos a nuestros deberes? ¿O simplemente buscamos momentos únicos, con gente única y ya habrá tiempo de cumplir con el mundo?
Queda claro que no es fácil adherirse a una u otra de estas teorías ya que siempre juega a favor de una u otra la circunstancia, el momento y todo lo demás y por encima de todo es cierto que no cuesta tanto agarrarse a una de las dos como a un clavo ardiendo y defenderla, pero ¿Os dejaríais zambullir en el mar a sabiendas de que tendrás que salir pronto para no acabar hundiéndote con todo el equipo? ¿Solo un rato? ¿Sabrás decir hasta aquí?
Yo sé que no se decirlo, me conozco y sé con toda seguridad que si empiezo no se parar. Por ello siempre he dicho, cuando había que decirlo, NO. Pero ahora llega la razón por la que cuando tiro del hilo no sale de la madeja… Que es mejor, ¿decir que no desde el 1º momento a sabiendas de que cuando puedas lo darás todo, y ser totalmente inflexible O saber decir, hasta aquí? Porque el que sabe decir YA BASTA, ¡está en todas! En las que lo da todo y en las que lo llega hasta donde pueda. ¿Debo sentirme orgulloso de mi férrea defensa de mi forma de pensar o empezar a aprender a cortar donde se debe cortar.
Reconozco que a primera vista puede parecer fácil para detractores y partidarios de ambas ideas el encontrar los argumentos que les den la razón. Pero de vez en cuando hasta el más fanático de su teoría ha pecado de la otra. Pero el que escribe ya no sabe dónde está la derecha y donde la izquierda.
Creo que el debate está servido, no me gusta dejar los temas sin atar, sabéis que suelo soltar la liebre y matarla yo mismo antes de perderla d vista. Pero hoy, aquí ahogado en un mar de tantas dudas, me veo en la necesidad de pedir consejo. ¿Quién evitó la tentación evitó solo el peligro O perdió más de lo que ganó?
18 octubre 2010
De promesas truncadas, quien evita la tentación no solo evita el peligro…
La curiosidad mató al gato y e salvó al hombre pero ¿quien mató a la curiosidad?
Haciendo un poco de recuerdo del post pasado, intentaba argumentar que la base para todo un desarrollo de la mente en pos de una respuesta suele estar condicionado por tres cuestiones, tener tiempo, curiosidad y capacidad. Sobre el tema del tiempo ya discutí en el anterior post y en este voy a intentar tratar otro tema algo peliagudo. Que no es otro que la curiosidad, la misma que mato al famoso gato. Pero que por otro lado ha salvado a la humanidad y la ha permitido llegar hasta donde se encuentra hoy día.
En parte el ser humano ha sobrevivido gracias a su capacidad inherente de adaptarse a todos los imprevisto que la madre naturaleza ha pensado en ponerle por medio. Pero también es cierto que muchas de las cosas que hoy sabemos provienen no de la más pura necesidad sino del ingenio de la mente humana, claramente superior a la de otras especies, y que por tanto le concede la posibilidad de mejorar o crear cosas que antes no existían y que facilitan el día a día del ser humano.
Mas no solo de inventar cosas ha vivido la mente humana, también se han desentrañado los misterios de la ciencia, la biología o el pensamiento humano. Y todo esto nace de la curiosidad de unos hombres que antes que creerse todo lo que les decían preferían cuestionarse si las cosas podían ser realmente como les decían. Y gracias a ellos sabemos hoy todo lo que sabemos, pero esto seguirá siendo así mientras la raza humana mantenga viva la curiosidad y siento ser yo quien os lo diga, la pobre está agonizando.
Hoy día esa curiosidad inherente al ser humano que nos diferenciaba del resto de las especies se encuentra en vías de extinción. Ya ninguno de nosotros va por la calle y se detiene al ver un árbol y preguntarse ¿Qué árbol será este? ¿Y ese pájaro? O ¿Por qué llueve? ¿De dónde vendrá este viento tan frío? Algunos podrán intentar argumentar que todas estas cuestiones ya no forman parte de nuestra vida porque los sistemas educativos permiten responder a todas esas preguntas antes incluso de que el joven pueda hacérselas…MENTIRA. No nos engañemos, por triste que sea hoy pocas personas siente auténtica curiosidad por las cosas que le rodean, vivimos encerrados en nuestras crisálidas de preocupaciones banales las cuales nos impiden totalmente ser conscientes de la cantidad de cosas por descubrir y estudiar que hay a nuestro alrededor.
Ya nadie quiere saber matemáticas, física o química, zoología o filosofía. No se lee, por mucho que digan lo contrario y que la venta de libros es buena…Señores, los libros se venden porque los pocos que leemos no hacemos otra cosa, que se compren muchos libros no quiere decir que lea mucha gente sino que la poca que lee, lee mucho.
¿Y porque adolecemos ahora de esta falta de interés total en todo?, ahora que tenemos todos en nuestras casas ventanas a todo el mundo, podemos conectarnos a internet y no para de leer, de descubrir mundos nuevos, de paisajes, historia y todo lo que te puedas imaginar. Tenemos unas televisiones con 500 millones de canales en los que se tratan estos temas de forma amena e impactante, sobre casi cualquier cosa podemos ver documentales hoy día, ¿qué nos pasa?
Fácil, que lo tenemos todo a mano. Eso es lo que nos pasa, Antes era uno el que movido por su CURIOSIDAD de no saber nada se movía, e investigaba, preguntaba, iba a la biblioteca, e incluso algunos movidos por una gran motivación eran capaces de irse a estudiar, a aprender, fuera de sus casas, a la gran ciudad, ¡¡¡movidos solo por curiosidad!!! Hoy día lo tenemos todo a mano y precisamente por eso no hacemos nada, la falta de interés viene derivada de la facilidad para conseguir algo. Cuanto más cerca tenemos el gimnasio, el cine, las tiendas, o la facultad. Más pereza nos da ir, ahora si en tu pueblo no hay gimnasio y tienes que ir al pueblo de al lado a coger uno, espérate que ya verás cómo va mucha gente. Ahora cuando pongan uno en el tuyo. No va ni Perry…
Toda esta triste cultura de la facilidad viene dada por la vida que llevamos, hoy día lo único realmente importante es satisfacer las necesidades primarias de nuestro cuerpo. Y precisamente por eso cada vez más nos parecemos a los animales. Porque estamos abandonando la faceta que nos convierte en diferentes. Que es volviendo al tema central, la curiosidad.
No salimos al campo a ver pájaros, ni nos interesamos por el porqué de las cosas. Solo nos preocupan las tonterías más gordas. Como que echan en la tele, o a qué hora empieza tal programa.
Y ya he mentado al demonio, nuestra querida amiga la televisión. Maldita la hora a la que se llegó a la idea de poner un pequeño cine en todas las casas. La televisión es la pantalla perfecta para anular nuestras capacidades como seres humanos, como si de un péndulo gigante se tratase es capaz de mantener hipnotizadas a las personas durante horas, con programación basura. No le restemos importancia a la enorme capacidad divulgativa de la televisión pero a la hora de la verdad ¿quien hace uso de la misma? Pocos son lo que se proponen aprender con sus televisores. Y queda demostrado que en una casa sin televisión se aprovecha el tiempo para otras cuestiones mucho más didácticas, como la lectura, o la simple conversación con la familia.
Como ha ocurrido y ocurrirá a lo largo de toda la historia de la humanidad, las herramientas que nos pueden convertir en seres aún mejores, pueden acabar usándose para los peores fines. En ningún momento quiero decir con todo esto que el hecho de que una persona vea una película en casa puede convertirlo en el ser más abnegado e incapacitado mental del mundo. Pero nuestro querido tubo de rayos catódicos o plasma, LCD o sea como sea hoy día se está convirtiendo cada vez más en una herramienta de anulación mental. Ya el guionista de aquella fatídica Batman & Robin en la que enigma “anulaba” a todas las personas a través del uso del televisor lo decía. Y en el fondo y cada vez más este hombre tenía razón.
Pero si hay una cosa que distingue a la televisión por encima de todos los demás medios de entretenimiento modernos es su capacidad total y absoluta para permitirnos no hacer nada. Internet es la herramienta del siglo XXI que nos permitirá descubrir TODO lo que nos propongamos, pero tiene un gran PERO. Tienes que ponerte, tienes que sentarte delante de la pantalla y “aprender” cuatro pequeñas lecciones para poder entrar en un mundo que no tiene límites. Ya… ¿Quién se pone? Pocos son aquellos que movidos hoy día y sin tener ni idea deciden aprender a manejarlo, y en cambio nuestra pequeña bestia cuadrada no tiene ese problema ¿Por qué? Pues simplemente porque solo necesitamos 3 botones par manejarla, el de encender, que encima también se usa para apagar, el de pasar canales y el del volumen y vámonos. Toda una vida de no necesitar hacer nada, ni pensar. Todo masticado y directo al cerebro. Gracias a Dios yo no me considero a este medio divulgativo y en la mayor medida posible lo evito a toda costa, de vez en cuando sienta bien, pero no me veo en la necesidad de perderme en horas de entretenimiento nulo y vacio sobre programas o series que no he querido ver en ningún momento…
Así que esta vez hemos sido capaces de descubrir quién fue el asesino. Como bien dije en el título de este post, la curiosidad mató al gato, pero esta acabó frita, cadáver y crucificada encima de la bestia cuadrada. Intentemos no acabar así, por lo menos se que los pocos que aún hoy seguís leyendo esto lo habéis buscado, o si os lo habéis encontrado por lo menos os suponía el mínimo esfuerzo de clickear, leer y comprender y con un poco de suerte compartir la idea.
No os dejéis convertir en unos zombis del nuevo milenio, hacedlo aunque sea por la satisfacción personal de saber que ella no pudo con vosotros.
Del tiempo libre y como invertirlo…
El tema que me dispongo a tratar era algo que yo daba por hecho desde hacía bastante tiempo pero hace relativamente poco surgió durante una comida con unos amigos, y genero un pelín de controversia por mi punto de vista. Y a lo largo de este verano pensándolo un poco más a fondo creo que aunque sea un poco “pragmático” en parte no dejo de llevar la razón. Además esta encadenará con mi siguiente entrada. Dos por el precio de uno ;P
Vamos al lio…Cuando acudí por primera vez a una clase de filosofía no pude evitar un cierto cosquilleo al pensar que por fin íbamos a hablar de pensar y de todos aquellos que se habían dedicado a pensar por nosotros. Pero conforme avanzaban las clases más de uno y de dos saltaban con la frase de “pues tampoco hay que ser muy listo para darse cuenta de eso”… Este comentario además también suele oírse en las primeras clases de muchas materias en las que el profesor intentaba hacer un breve repaso de toda la historia que había llevado hasta ese punto en dicha materia. Y como suele ocurrir a esas edades, que uno se cree el rey del mundo, no puede evitar pensar que eso también se le hubiera ocurrido a él si hubiera estado en ese sitio en ese momento.
Con lo cual partimos de la base para toda esta argumentación que las primeras grandes ideas de cada una de las ramas del conocimiento, tales como la manzana de newton por ejemplo a más de uno y de dos se les antojan como demasiado “simplistas” como para haber acabado formando la base de ciencias que posteriormente nos llevarían hasta donde nos encontramos hoy día.
No deja de ser cierto que estas ideas primigenias son evidentes, pero para que hayan pasado a la historia debemos de caer en esa idea y darle forma. Volviendo al ejemplo que he tomado como referencia, la manzana de newton. Hasta que a un señorito se le cae la manzana en la cabeza allá por el siglo XVII, no empieza a devanarse los sesos para dar lugar a la fórmula de la gravedad propiamente conocida, (la cual no es tan simple de enunciar todo sea dicho). Ya doce siglos antes los griegos intentaban darle un sentido a el porqué de los objetos siempre tienden a volver al suelo, pero fue nuestro amigo Isaac el que dio con la clave. Pero comencemos a complicar las cosas, ¿porqué él y no otro?
Bien aquí es cuando comienza a entreverse el famoso debate que tantas ampollas levantó en su momento. Cada uno de estos matemáticos, filósofos, físicos, astrónomos y demás intelectuales que han pasado a las páginas de la historia lo han hecho porque en su momento aportaron ideas reveladoras para el devenir de la humanidad y ellos o alguien que pasaba por allí se dedicó a recoger lo que ellos decían de modo que esto ha podido pasar a la posteridad. Pero ¿Cómo caían en estas cosas? ¿Cómo se daban cuenta de todas las “evidencias” que actualmente nos parecen de Perogrullo? Bien mi teoría a este respecto, es simple y llanamente que no tenían nada mejor que hacer.
Me refiero a que cada uno de estas grandes mentes de la humanidad, salvando algunas claro, no hacían nada de nada, ni labraban la tierra ni construían casas o cazaban o hacían herramientas, ni pintaban, ni tallaban, ni recolectaban, nada de nada de nada. Y claro en aquellos tiempos en los que las posibilidades de entretenimiento eran tan escuetas no les quedaba más que ponerse a replantearse la misma cuestión de su existencia. Porque seguro que cuando tales enunció que el agua era el origen de todas las cosas o cuando Sócrates argumentó en su momento el método dialectico, fue porque la suma de dos importantes hechos. El primero de ellos que no podemos negárselo bajo ningún concepto es la predisposición de uno mismo para aprender, si uno no tiene ninguna curiosidad (tema que trataré en la próxima entrada) por muchas manzanas que se le caigan en la cabeza no dejará de pegarle patadas al árbol, nada más. Pero si por el contrario se tiene esa curiosidad puede dar lugar a algo más.
Pero, ¿acaso eran estos los únicos preocupados por el “de dónde venimos, a dónde vamos”?, mi teoría sobre todo esto no es más que el simple hecho de que nuestros queridos filósofos eran los únicos tan sumamente aburridos como para pararse a pensar en estas cosas. Porque todos sus coetáneos de la época trabajaban de sol a sol, curtiendo pieles, tallando roca, cazando, cultivando o lo que quiera que hicieran. Pero todo el día trabajando sin parar y cuando llegaban a casa no se ponían a divagar, comerían algo, yacerían con sus mujeres y después a la cama que mañana espera un día duro. ¿o no? Porque decídeme en el caso de que vosotros hubierais vivido en la Grecia Clásica, más concretamente, en Atenas, la opinión que os merecerían 20 tipos que se dedican a tumbarse a la bartola y hablar durante todo el día de la primera chorrada que se les ocurra. Hoy día para todos nosotros la Academia de platón no deja de conformar la base de lo que serían después otros métodos de enseñanza, pero con la visión de la época creo que no caerían demasiado bien entre sus coetáneos.
Y ahora viene otra de las preguntas que a mí me depara todo esto, y ¿de qué vivían? Porque digo yo que si no trabajaban ¿de dónde puñetas sacaban para vivir? En el caso de Platón es fácil pues él pertenecía a una rica familia que podía permitirse que el nene se pasara diez años de su vida dando vueltas por el mundo. Pero seguro que más de uno y de dos eran más pobres que una mierda. No quiero dar a entender que solo los ricos pudieran pensar, y romperé una lanza a favor de ellos porque seguro que había más de uno que solo se dedicaba a gastar sus fortunas en pasárselo en grande y que le den por saco a la retórica o la filosofía, pero es cierto que había que “poder” y que “tener” para dedicarse a esto de pensar.
No quiero abandonar todo esto sin decir algo de los pensadores de la edad media, los cuales como todos sabemos se dedicaban a catalogar, escribir y copiar libros una y otra vez, algo de lo que hoy en día estamos súper-orgullosos porque si no llega a ser por ellos se habría perdido gran parte del conocimiento. Pero siendo pragmáticos, y con una pizca de maldad. ¿A que se iban a dedicar en los monasterios sino a copiar libros una y otra vez?
Cuanto más nos acercamos a la época moderna, desde descartes o Kant, pasando por Nietzsche, nos damos buena cuenta de que ya los pensadores suelen ser gente estudiosa que iba a la universidad o que libremente se dedicaba al estudio de los filósofos antiguos, Total que una cosa por la otra, o iban a la universidad porque podían permitírselo o lo estudiaban libremente y hace 4 siglos ¿Quién podía permitirse el lujo de estudiar?
Total que para no cansar más a mi escueto público y a modo de conclusión de mi “retorica de la destrucción del porqué del pensador antiguo y moderno” diré que esta gente tenía que tener tres cosas: Tiempo, ganas y capacidad. Y que sin esas tres cosas, en ese orden no se iba a ningún sitio. ¿Ensalzados hoy día los niños ricos y gandules del pasado? Sí, obviamente por haber plantado la semilla de la curiosidad y del porqué. Pero decidme ¿quien tiene tiempo de preguntarse porque están las estrellas en el cielo? El chaval que lleva todo el día trabajando no porque cuando se tumbe al fresquito se queda dormido seguro. Se lo plantea su amigo el aburrió que lleva todo el día dando vueltas sin hacer nada y no madruga, porque no tiene que trabajar…¿Me equivoco? Decídmelo vosotros.
16 octubre 2009
¿Como se mataba antes el aburrimiento? ¿Pensando?
El tema que me dispongo a tratar era algo que yo daba por hecho desde hacía bastante tiempo pero hace relativamente poco surgió durante una comida con unos amigos, y genero un pelín de controversia por mi punto de vista. Y a lo largo de este verano pensándolo un poco más a fondo creo que aunque sea un poco “pragmático” en parte no dejo de llevar la razón. Además esta encadenará con mi siguiente entrada. Dos por el precio de uno ;P
Vamos al lio…Cuando acudí por primera vez a una clase de filosofía no pude evitar un cierto cosquilleo al pensar que por fin íbamos a hablar de pensar y de todos aquellos que se habían dedicado a pensar por nosotros. Pero conforme avanzaban las clases más de uno y de dos saltaban con la frase de “pues tampoco hay que ser muy listo para darse cuenta de eso”… Este comentario además también suele oírse en las primeras clases de muchas materias en las que el profesor intentaba hacer un breve repaso de toda la historia que había llevado hasta ese punto en dicha materia. Y como suele ocurrir a esas edades, que uno se cree el rey del mundo, no puede evitar pensar que eso también se le hubiera ocurrido a él si hubiera estado en ese sitio en ese momento.
Con lo cual partimos de la base para toda esta argumentación que las primeras grandes ideas de cada una de las ramas del conocimiento, tales como la manzana de newton por ejemplo a más de uno y de dos se les antojan como demasiado “simplistas” como para haber acabado formando la base de ciencias que posteriormente nos llevarían hasta donde nos encontramos hoy día.
No deja de ser cierto que estas ideas primigenias son evidentes, pero para que hayan pasado a la historia debemos de caer en esa idea y darle forma. Volviendo al ejemplo que he tomado como referencia, la manzana de newton. Hasta que a un señorito se le cae la manzana en la cabeza allá por el siglo XVII, no empieza a devanarse los sesos para dar lugar a la fórmula de la gravedad propiamente conocida, (la cual no es tan simple de enunciar todo sea dicho). Ya doce siglos antes los griegos intentaban darle un sentido a el porqué de los objetos siempre tienden a volver al suelo, pero fue nuestro amigo Isaac el que dio con la clave. Pero comencemos a complicar las cosas, ¿porqué él y no otro?
Bien aquí es cuando comienza a entreverse el famoso debate que tantas ampollas levantó en su momento. Cada uno de estos matemáticos, filósofos, físicos, astrónomos y demás intelectuales que han pasado a las páginas de la historia lo han hecho porque en su momento aportaron ideas reveladoras para el devenir de la humanidad y ellos o alguien que pasaba por allí se dedicó a recoger lo que ellos decían de modo que esto ha podido pasar a la posteridad. Pero ¿Cómo caían en estas cosas? ¿Cómo se daban cuenta de todas las “evidencias” que actualmente nos parecen de Perogrullo? Bien mi teoría a este respecto, es simple y llanamente que no tenían nada mejor que hacer.
Me refiero a que cada uno de estas grandes mentes de la humanidad, salvando algunas claro, no hacían nada de nada, ni labraban la tierra ni construían casas o cazaban o hacían herramientas, ni pintaban, ni tallaban, ni recolectaban, nada de nada de nada. Y claro en aquellos tiempos en los que las posibilidades de entretenimiento eran tan escuetas no les quedaba más que ponerse a replantearse la misma cuestión de su existencia. Porque seguro que cuando tales enunció que el agua era el origen de todas las cosas o cuando Sócrates argumentó en su momento el método dialectico, fue porque la suma de dos importantes hechos. El primero de ellos que no podemos negárselo bajo ningún concepto es la predisposición de uno mismo para aprender, si uno no tiene ninguna curiosidad (tema que trataré en la próxima entrada) por muchas manzanas que se le caigan en la cabeza no dejará de pegarle patadas al árbol, nada más. Pero si por el contrario se tiene esa curiosidad puede dar lugar a algo más.
Pero, ¿acaso eran estos los únicos preocupados por el “de dónde venimos, a dónde vamos”?, mi teoría sobre todo esto no es más que el simple hecho de que nuestros queridos filósofos eran los únicos tan sumamente aburridos como para pararse a pensar en estas cosas. Porque todos sus coetáneos de la época trabajaban de sol a sol, curtiendo pieles, tallando roca, cazando, cultivando o lo que quiera que hicieran. Pero todo el día trabajando sin parar y cuando llegaban a casa no se ponían a divagar, comerían algo, yacerían con sus mujeres y después a la cama que mañana espera un día duro. ¿o no? Porque decídeme en el caso de que vosotros hubierais vivido en la Grecia Clásica, más concretamente, en Atenas, la opinión que os merecerían 20 tipos que se dedican a tumbarse a la bartola y hablar durante todo el día de la primera chorrada que se les ocurra. Hoy día para todos nosotros la Academia de platón no deja de conformar la base de lo que serían después otros métodos de enseñanza, pero con la visión de la época creo que no caerían demasiado bien entre sus coetáneos.
Y ahora viene otra de las preguntas que a mí me depara todo esto, y ¿de qué vivían? Porque digo yo que si no trabajaban ¿de dónde puñetas sacaban para vivir? En el caso de Platón es fácil pues él pertenecía a una rica familia que podía permitirse que el nene se pasara diez años de su vida dando vueltas por el mundo. Pero seguro que más de uno y de dos eran más pobres que una mierda. No quiero dar a entender que solo los ricos pudieran pensar, y romperé una lanza a favor de ellos porque seguro que había más de uno que solo se dedicaba a gastar sus fortunas en pasárselo en grande y que le den por saco a la retórica o la filosofía, pero es cierto que había que “poder” y que “tener” para dedicarse a esto de pensar.
No quiero abandonar todo esto sin decir algo de los pensadores de la edad media, los cuales como todos sabemos se dedicaban a catalogar, escribir y copiar libros una y otra vez, algo de lo que hoy en día estamos súper-orgullosos porque si no llega a ser por ellos se habría perdido gran parte del conocimiento. Pero siendo pragmáticos, y con una pizca de maldad. ¿A que se iban a dedicar en los monasterios sino a copiar libros una y otra vez?
Cuanto más nos acercamos a la época moderna, desde descartes o Kant, pasando por Nietzsche, nos damos buena cuenta de que ya los pensadores suelen ser gente estudiosa que iba a la universidad o que libremente se dedicaba al estudio de los filósofos antiguos, Total que una cosa por la otra, o iban a la universidad porque podían permitírselo o lo estudiaban libremente y hace 4 siglos ¿Quién podía permitirse el lujo de estudiar?
Total que para no cansar más a mi escueto público y a modo de conclusión de mi “retorica de la destrucción del porqué del pensador antiguo y moderno” diré que esta gente tenía que tener tres cosas: Tiempo, ganas y capacidad. Y que sin esas tres cosas, en ese orden no se iba a ningún sitio. ¿Ensalzados hoy día los niños ricos y gandules del pasado? Sí, obviamente por haber plantado la semilla de la curiosidad y del porqué. Pero decidme ¿quien tiene tiempo de preguntarse porque están las estrellas en el cielo? El chaval que lleva todo el día trabajando no porque cuando se tumbe al fresquito se queda dormido seguro. Se lo plantea su amigo el aburrió que lleva todo el día dando vueltas sin hacer nada y no madruga, porque no tiene que trabajar…¿Me equivoco? Decídmelo vosotros.
14 octubre 2009
De Troncos y Disculpas, lo siento…
Bueno tarde pero por fin ha llegado la hora de que pida disculpas, es cierto que muchos de los que a lo mejor han leído lo poco he publicado en el blog, han pasado de entrar en la página porque no se ha visto nada en todo este tiempo. Sé que pretendía que durante el verano iba a escribir bastante, y aunque tenía algún borrador está claro que no he publicado nada. Ahora ha llegado el momento de pedir disculpas. Lo siento de veras y espero que ahora pueda publicar unos cuantos post. Y sobre todo que os gusten y os hagan reflexionar aunque sea solo durante unos segundos.
Y ahora una curiosidad que he descubierto este verano y que me apetece compartir con vosotros. Resulta que antiguamente la armada británica utilizaba una serie de pequeños troncos de madera que se usaban para medir la velocidad a la que el barco avanzaba cada día. Estas medidas eran apuntadas en un pequeño cuaderno en el que aparte de esto se apuntaban todas las cosas que ocurrían en el barco y que podían ser de interés. A este cuaderno en el que cada entrada se comenzaba con las medidas de velocidad se le denominó “Log”, que es la palabra inglesa para tronco.
¿Sabéis ya por dónde van los tiros? Más tarde en la época de la informática se ha retomado este término para referirse a todas aquellas páginas que la gente usa para contar sus experiencias, a estas se les denominan weblog, pero más adelante y por cuestiones como siempre de abreviaturas se elimina la primera parte de la palabra, dando como resultado Blog, palabra usada para referirse a los cuadernos de bitácora de todos aquellos “capitanes” que navegan con sus navíos por la red.
Y hasta donde yo sé esa es el origen de la palabra Blog. Espero que si alguno conoce otra explicación para el nacimiento de la palabra que lo comparta con nosotros.
Y nada más un saludo y una vez más perdón, espero poder remediarlo en los siguientes días y que lo disfrutéis por todo lo que he tardado en volver. Un abrazo y hasta pronto
14 junio 2009
¿Por qué escribo yo aquí?
Es tarde ya, el fresco consigue hacer bailar las cortinas de casa y poco a poco todos y cada uno de los miembros de la familia, salen de las habitaciones y van a la pequeña salita de estar. El último en llegar es el más pequeño de la casa, que aparece con un indio y un vaquero de plástico, cada uno en una mano. Poniéndole banda sonora a las batallas que libran entre ellos. El padre le chista al hijo, mientras se afana encorvándose todo lo que puede en torno a la mesita con tapete de encaje. Sobre ella una pequeña cajita mágica. Una ventana al mundo que les permitirá enterarse de que ha pasado más allá de su pueblo o de su ciudad y que transportará a todo la humanidad a mundos nunca soñados a través de las ondas. Increíble todo lo que se puede conseguir solo con un poco de imaginación y el oído más fino, y sino que se lo digan a Orson Wells. Bienvenido a la época dorada de la radio.
Es tarde ya, fuera está lloviendo, cada uno de los miembros de la familia está en un cuarto diferente. El hijo sale disparado y abre la puerta del despacho de su padre, “papá han vuelto a marcar, lo he visto en el has.com”. El padre sonríe, “ya lo sé lo estoy oyendo en la radio”. De fondo se oye la voz de la madre confirmando la noticia desde el salón donde ve la televisión. Es la era de la información, donde todo lo que pasa solo tarda unos segundos en dar la vuelta al mundo. No puede pasar nada en ningún sitio sin que el planeta se haga eco de la noticia.
Hoy día contamos con una ventana única al mundo, fácil de usar (aunque nuestros padres digan lo contrario) y donde todo el mundo puede encontrar lo que quiera. Nos permite leer, ver, jugar, descargar, conocer, aprender. Pero además nos permite algo único que antes no era nada fácil, nos permite compartir.
A estas altura a lo mejor cuesta un poco entender a donde quiero llegar o por donde voy, intentemos aclararlo. Cuando uno enciende su ordenador puede leer las noticias, ver su cuenta de correo y pasear buscando en función de sus intereses. Una vez que todo esto está hecho nos quedamos tranquilos observando cómo parpadea el señalador en la barra de nuestro buscador predeterminado, y ahora ¿que busco? Es en este momento cuando puedes empezar a navegar por el mundo de los blogs. Quizás muchos no lo hagan pero es aquí donde encontramos a todos y cada una de las personas anónimas que escribimos algo. Algunos cuentan su vida, otros hablan de alguno de sus hobbies y otros simplemente escriben.
Y ya por fin llegamos al meollo de la cuestión de este post, ¿Por qué escribo yo aquí?
Creo que todos y cada uno de los blogers que nos encontramos por la red escribiendo, tiene que tener algún tipo de inquietud. Yo solo puedo hablar en mi caso e intentar explicar el porqué de mis textos, para que en algún sentido alguno de vosotros pueda sentirse más identificado conmigo y que de ese modo pueda intentar solventar la gran barrea que tiene todo escrito, llegar hasta ti.
El ser humano lleva poblando el planeta tierra desde el 100.000 A.C. aproximadamente, y desde el primer momento todos y cada uno de ellos tuvo conocimiento de su corto paso por el mundo. Ya hablé de eso en el anterior post, y ahora paso a la consecución del post anterior. Cada persona que ha pasado por el mundo puede; o por un lado simplemente disfrutar de la vida y vivirla felizmente o sentir que le falta algo, que no quiere irse sin más. Eso sentía el pintor de las cuevas de Altamira, o los escritores, pintores y demás personas, que queriendo o no han aportado su granito de arena para no ser olvidados para no desaparecer.
Una vez, una persona muy importante para mí me dijo que una persona seguirá existiendo mientras nos acordemos de él. Y con el tiempo me he dado cuenta de que la frase tiene más sentido del que pueda tener en un primer momento. Cada vez que nos acordamos de uno de nuestros familiares fallecidos los mantenemos vivos, en nuestro recuerdo y con nosotros, quizás nos acordamos de una frase, de un gesto, de un lugar, da lo mismo. Siguen vivos. Pero ¿y si no los conoces? En este punto entran cada uno de los personajes que han aportado su intento de ser inmortales, de ser recordados por siempre, de vivir para siempre. o ¿acaso no se mantiene vivos todos los que pueblan bibliotecas, libros de historia, pintores, arquitectos, escultores? Todos ellos se mantienen vivos en este mundo que gira tan rápido gracias a sus obras.
¿Lo hicieron con esa intención? Quizás algunos buscaban lucrarse, o ganarse la vida, pero algunos de ellos. Y sobre todo en el mundo de la escritura la mayoría solo querían contar cosas que pasaban por sus mentes, que sentían o que creían que en el futuro estaría bien conocer.
Y en este punto entro yo, y no quiero pecar de modestia, algo dentro de mí y quizás tu mismo, el que con ilusión entras aquí esperando encontrar algo interesante, sientes que no quieres irte de este mundo sin sentir que has aportado algo, que has dicho al mundo lo que sentías, creías o creabas gracias a tu fastuosa imaginación. Yo soy uno de esos, una de esas personas que no quiere irse de este mundo sin haber aportado algo, intentando que el día que no esté aquí, alguien que no me conozca, me permita seguir vivo en su mente.
Por desgracia el mundo de internet no es infinito e indestructible, es cierto que todas y cada una de estas frases y palabras que expongo sacándola algunas de ellas, de esas reflexiones de mis pensamientos más personales, no durarán para siempre. Pero gracias a todos los que leéis estas líneas me animáis a seguir adelante, a escribir, reflexionar, y quizás lo más difícil, plasmar esos pensamientos. Y no es solo para mí, sino para vosotros, razón de este blog.
Así que toda esta disertación es solo para daros las gracias a todos vosotros que poquito a poco me alentáis como a un corredor de fondo que intenta llegar a la meta, porque es su deseo, porque es lo que el más desea en este mundo…
Proseguiremos con el intento de sacar adelante todo esto, de escribir y contar, para que disfrutéis y que algún día dentro de mucho tiempo os acordéis de todas estas palabras y reflexiones y me mantenga vivo, aunque solo sea en la mente de las personas, porque como bien dije antes. “La gente sigue viva mientras las recordemos y las llevemos con nosotros”.
31 mayo 2009
Yo esclavo ¿y tú?
Antes de nada pedir disculpas por mi tardanza a la hora de postear algo pero es que me ha sido casi imposible con tanto examen de por medio y miles de cosas más. Pero bueno por suerte el hecho de estar todo el día agobiado no le resta a uno tiempo para pensar y sacar alguna que otra idea en claro, espero poder exponerlas con claridad ahora y que a los que leáis esto os sirve un ápice como mínimo de lo que me sirve a mí, a si que sin más preámbulos vayamos al tema.
Cuando termino de ver Braveheart, una extraña sensación se apodera de mí como pocas películas lo consiguen y eso me hace plantearme una extraña pregunta, lo que ese hombre fue capaz de hacer solo por una idea tan abstracta como es la libertad…Libertad, a donde queremos llegar cuando hablamos de libertad, millones de personas se han enfrentado a otros tantos solo por la idea de la libertad, pero ¿Por qué lo han hecho realmente? ¿Solo por la posibilidad de poder elegir que hacer cada mañana , en cada momento de tu vida?
Por suerte cada uno de nosotros ha nacido en un momento en el que no podemos negar que somos libres, capaces de elegir a cada momento, como ya he referido antes, a donde ir, que hacer, elegir si sí o no. Pero ¿estás seguro de que eres tan libre como crees?
Cada mañana cuando me despierto me enfrento a mi peor enemigo, al único que me da miedo mirar de verdad, aquel que es capaz de darme cuenta de que no lo estoy haciendo bien, que podría estar en otro sitio haciendo algo mejor, ¿quién es? ¿Acaso no lo vemos todos cuando nos levantamos? Más grande, más chico…que más da. Es simple y llanamente el reloj. No puedo evitar pensar que, pierdo todos y cada uno de los segundos de mi vida, en mayor o menor medida sabes que todo lo que está pasando a tu alrededor no va a volver a ocurrir, yo en vez de escribir o tú en vez de estar leyendo mis líneas podías estar en cualquier otro lugar; Diciéndole a esa chica que la quieres, durmiendo, soñando, paseando, leyendo, escuchando música o viendo pelis en blanco y negro.
Pero también es cierto que ser esclavos del tiempo que décima a décima nos roba nuestra vida nos hace ser quienes somos, querer a quien queremos y darle sentido a nuestras vidas. Que podamos hablar tranquilamente con nuestros amigos en un café o pasear sin decir nada con tu chica, hace que cada uno de esos momentos dedicados a los nuestros, a lo que nos gusta, los convierta en momentos realmente mágicos. Porque pudiendo estar en cualquier sitio estamos ahí. Si pudiéramos estar en 20 sitios a la vez, que emoción tendría pasear con “ella” en vez de ver el futbol, si puedes estar en tantos sitios a la vez. O si viviéramos para siempre, detenerte a escuchar cada uno de los acordes de una canción, leer un libro o reírte con tus amigos, hace que sea más mágico pensando que quizás esa risa nunca se repita. Si tuviéramos toda la eternidad para leer, ¿qué sentido tendría elegir uno u otro si podríamos leerlos todos?
No es una reflexión bonita, más que nada porque no podemos vivir pensando que a cada momento que pasa estamos perdiendo, pero si es cierto que debemos pensar que nuestro tiempo nos hace a la vez libres, para poder elegir qué hacer con nuestras vidas, pero al mismo tiempo también nos esclaviza, a un reloj que pasa, a unos plazos que acaban. Cada uno es libre de decidir que quiere hacer, a donde quiere llegar y la pregunta que hoy nos sienta aquí, ¿te consideras un ser libre? De aprovechar cada momento para lo que realmente quieres y actuar conforme al tiempo que se te ha dado, ¿o por el contrario te sientes un esclavo de un tiempo que poco a poco te va ahogando hasta matarte?… No es fácil decidir, puede que no creas en todo momento que eres una de las 2 opciones con todas sus consecuencias, pero a veces y solo a veces te sentirás realmente libre.
Y por encima de todo pensar que gracias a que somos mortales y a que nuestro tiempo acaba, la mayoría de las cosas que hacemos se convierten en valiosas, porque ya dijo alguien una vez con toda la razón del mundo, “el tiempo es oro”, no señor, “el tiempo no es oro, en oro se convierten las cosas que decidimos hacer con nuestro tiempo”.
18 marzo 2009
¿Existirá?
¿Existirá en este mundo una fuerza más grande que el amor? Ese sentimiento que tantas personas han intentado describir, pero que ciertamente ninguna se ha acercado siquiera a eones de distancia de lo que puede llegar a ser. Y no hablo solamente de amor conyugal o de pareja, ese que se relaciona tan íntimamente con el aspecto sexual del hombre, hablo también del amor fraternal, paternal, maternal o aquel que produce simplemente la más pura y desinteresada amistad. Un amor que por encima de todo y en su más bella expresión comprende solamente la felicidad del ser amado, sin ningún tipo de recompensa, quizás este hablando de aquel en el que nos convertimos en cómplices de la propia felicidad, sin que el o ella llegue nunca a saber que aquella acción, aquella carta, regalo o cualquiera que sea la forma de amar, fue realizada por nuestras manos. Ese sentimiento capaz de hacernos sufrir incluso más que la propia persona, o que al igual es capaz de hacer que lloremos tan solo por saber que es feliz. Mas del mismo modo en que esta exaltación de la consecución de la felicidad ajena es capaz de hacernos sentir que no hace falta para vivir más que el propio alimento espiritual que este otorga, también puede convertirse en un arma de doble filo, pues el amor que nunca se llegó a poder expresar, aquel que simplemente no se pudo nunca saber o peor aún el rechazado. No son sino pequeñas dosis de un veneno capaz de hacernos caer en un vórtice de desesperación, incomprensión, angustia y apatía. Que en el peor de los casos podría incluso llevar al grado de querer acabar con la existencia misma en este mundo terrenal en el que conforme pasan los siglos se pierden valores, y con ellos el mismo sentido de estas expresiones que son el producto de unas almas atrapadas en unos cuerpos anclados a esta tierra que los marchita y mata poco a poco, y que día a día se desvirtúan convirtiéndose en lo contrario de lo que deberían ser. Es por eso que cerraré con la pregunta contraria a la que abrió esta pequeña reflexión, ya que ¿Existirá peor desdicha y dolor que el del amor no correspondido, no entendido, no expresado? Pues como se dijo en una ocasión del amor al odio solo hay un paso, o quizás incluso mejor sea decir que el amor es el más dulce de los vinos peor también el más mortal de los venenos…
18 febrero 2009
El Misterio del chocolate para adultos
Mi única pregunta para todos aquellos que formamos parte de este gran mundo es, ¿cuantos de nosotros puede alardear de una vida feliz?; de una vida completa y llena en la que ha conseguido todo lo que se ha propuesto, quizás uno o dos por cada diez, y como es que ha podido salir adelante un mundo llevado por las riendas de gente infeliz, gente que veía todos sus sueños inconclusos, personas que no son capaces de ver mas haya de las facturas que semana tras semana mes tras mes, les estrangulan, acaso solo nos vemos guiados por los “seres superiores” aquellos que por un revés del destino o por el tamaño y fuerza de su capacidad de sacrificio y fuerza de voluntad han llegado a donde se han propuesto. ¿Cual es la verdad a la que nos estamos enfrentando? pues eme aquí sentando, intentando filosofar con un situación que no comprendo, una situación que tras varios años de continuo escrutinio por parte de mi ávida curiosidad no consigo llenar, ¿ahora qué?, ¿ahora que hago?, ¿Pues hasta que punto alegra esa felicidad que hace que aquellos que todo lo tienen piensen en arrebatarse la vida, y abandonar un mundo que ya nada les depara?, ¿porque se arruinan aquellos a los que la suerte besa su boleto de lotería?, ¿que nos pasa?, ¿por que hemos llegado hasta aquí?, ¿que he de hacer para enfrentarme a este camino que se que no conduce a mi plena satisfacción, no a la felicidad que puede llegar a reportarme algún día alguna persona que llene mi vida?, Sino un vaso, el de la satisfacción personal, que no veré nuca rebosante, pues no he sido capaz de llegar al punto de completar y llenar ese vado que no tiene otro nombre que el de curiosidad; la auténtica, la de verdad, la q nos hace ver, Pensar y disfrutar con cada pequeño descubrimiento, como el niño que prueba el chocolate. ¿Dónde está el chocolate adulto? ¿En lo oculto?, ¿en los sueños?, ¿en lo inalcanzable?, pero, ¿que ocurre cuando alcanzas lo inalcanzable? Solo los que han llegado a la cima de la sociedad moderna han visto lo que existe más allá de esa enorme montaña y ¿Qué hacen cuando llegan arriba? Darse la vuelta y precipitarse al vacío. Por lo que no puedo evitar preguntar a todos: ¿Queremos subir tras ese hombre ver lo que tenemos al otro lado y luego saltar? ¿O mejor nos quedamos aquí abajo, retozando entre la ignorancia? Lo triste es que para cuando has acabado de formular la pregunta, nadie te ha oído pues todos han salido corriendo en busca de ese misterioso regalo que nos espera en lo alto de la montaña, ese chocolate adulto.
16 febrero 2009
Como un reflejo de mi mismo
A la hora de iniciar este blog una de las grandes dudas que tenía era la de exponer mis inquietudes, dudas y anhelos. Fue gracias a las conversaciones con mis amigos Lynz, Maltut y el copangüino cuando tome la decisión de crear un apartado en el que poco a poco ir exponiendo todos aquellos textos, relatos, etc…En esta ventana a mi mismo, a mi alma.
Pero ahora venía el segundo gran problema, como titular a dicha sección. No tenía una idea clara de como bautizar a esta sección que, de todas, es para mí la más importante de todo este blog. Y al final amparado por miles de siglos de conocimiento resguardado en los fondos de la biblioteca del hospital real, una pequeña luz se encendió en el sopor del estudio. ” Como un reflejo de mi mismo”.
Sé que el nombre al principio puede sonar extraño pero la idea viene de esos momentos en los que nos levantamos y con esa cara que solo cada uno de nosotros conocemos nos miramos al espejo. Dicen que la cara es el espejo del alma pero aunque en nuestros rostros pueda reflejarse lo que pensamos, creemos, amamos u odiamos. Solamente cuando uno se ve a si mismo reflejado, en el agua de un rio o en el espejo de nuestros baños es cuando vemos lo que realmente pensamos, solo frente a nosotros mismos podemos ver lo que nos preocupa, lo que queremos quienes somos y hacia donde querriamos ir.
Como si de un espejo se tratara yo en mis historias, en mis reflexiones, cada vez que decido escribir lo hago porque algo dentro de mí me lo pide, y en cada una de esas historias dejo una parte de mí, un pensamiento o una idea, como cuando observo mi rostro y me doy cuenta de quien soy de lo que me preocupa o de lo que me alegra, cuando soy yo mismo, solo frente a nadie más que mi reflejo que es el único a quien aunque queramos no podemos engañar.
Y ahora es todo vuestro, poco a poco iré soltando como gotas de agua en un desierto mis textos, dejaré por aquí parte de lo que escrito y de lo que si puedo y la vida me deja iré escribiendo.
Espero que lo disfruteís y que os guste más que nada, desde luego no soy ningún pio baroja, tolkien, ni un erasmo de roterdam, parece que voy a publicar aquí los textos que cambiarán el mundo, ¿no?…
Lo intentaremos